jueves, 10 de noviembre de 2011

Reflexiones "anímicas"

Se supone que ahora debería, de manera ordenada y coherente, plasmar lo que ha significado este viaje para mi, las sensaciones que he experimentado, etc… Me resulta muy difícil. Casi imposible. Son cuestiones muy personales que difícilmente se pueden transmitir al prójimo a través de un blog. He disfrutado mucho, quizás empecé a hacerlo con el viaje ya avanzado, pero así ha sido. Atravesamos los lugares que durante tanto tiempo imaginé, sentí la más absoluta soledad y la sensación de plena libertad que solamente te proporciona el viajar casi sin rumbo y sin condicionantes o planificaciones previas. Todo eso, sumado a los momentos “duros” (por decir algo, porque duras son otras cosas y no mojarse o pasar frío por decisión propia) hacen que el vínculo que te une a tu acompañante se convierta en algo distinto. No sé definirlo con precisión, pero mi percepción es esa. Es una experiencia que, sin duda, enriquece a todos lo niveles. Son veinticuatro horas sobre veinticuatro horas juntos y en unas circunstancias diferentes a las cotidianas; hay que ser flexible, saber ceder, tomar decisiones rápidas y en conjunto, buscar tiempos y espacios para uno mismo… Son muchas situaciones que, en el día a día no se plantean y que hay que gestionarlas sin experiencia previa. Posiblemente todo eso sea lo que más he disfrutado del viaje. No puedo negar que siento cierto pudor al hablar de estas cosas pero, por otro lado me apetecía hacerlo.
Ya habíamos realizado más viajes en moto, siempre solos, pero nunca tan largos y tan singulares. Aún así, en muchos momentos se me venía a la cabeza el blog (del que hablé en alguna entrada previa) de una pareja austriaca que viajaban con sus Royal Enfield y, además, acampaban. Eso sí es fastidiado: mojarte, montar la tienda, seguir empapado, no sacarte el frío del cuerpo, recoger al día siguiente sin haber descansado en condiciones… Ahora, aún resultándome igual de atractivo ese planteamiento, lo veo con otros ojos.
Cuando cruzas paisajes como las Highlands islandesas o circulas a los pies del Vatnajökull, no puedes dejar de plantearte lo insignificantes que somos y lo relativo que es todo lo que nos rodea. Es cierto que no hay que ir hasta allí para plantearte la vida en estos términos, pero ayuda… Al menos ayuda a tener presente que somos algo muy pequeño y pasajero, dentro de un lugar inmenso. Como digo, la vida te pone en situaciones que te enseñan a centrar en su sitio las, a veces, estúpidas preocupaciones que, día a día, convertimos en montañas infranqueables. En mi caso así ha sido pero, lentamente y sin percibirlo, uno olvida esas enseñanzas y vuelve a entrar en la misma dinámica absurda. Estos viajes, que para mi son auténticas “desconexiones de la realidad”, me resultan muy útiles para reorganizar mi escala de valores y prioridades, al menos por una temporada.
Al final, después de estas reflexiones un tanto erráticas, todo se resume en una idea: ¿cuándo nos vamos de nuevo?

6 comentarios:

  1. Por fin he tenido el tiempo suficiente para ver el Blog con detenimiento...
    Es una auténtica maravilla¡¡¡ He disfrutado de la fotografía y de la narración.. Es admirable la información que queda aquí para los que quieran hacer este viaje..
    Muchas Gracias.

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  2. Gracias a ti, Slow! De eso se trataba, de intentar hacer un relato ameno y que facilitase las cosas a aquéllos que se plantean dejarse caer por allí en un futuro. Por cierto, te sigo desde hace un tiempo ;-)

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  3. A Islandia... nada más y nada menos. Esto es ser original en un viaje en moto :-D
    Un abrazo. Prometo leerlo en mis ratos de asueto

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  4. Espero que lo disfrutes, Roberto ;-)Es un destino atípico que me obsesionaba desde niño.

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  5. hola montero, me ha costado varios dias leer vuestro viaje entero. Gracias por el trabajo de publicarlo. Se lo que cuesta porque yo todavia no he sido capaz de terminar el mio a Noruega.preciosas fotos. Me da un poco de cosa ir solo a ciertas partes de la isla, pero vuestro relato me ha animado bastante.
    Tengo unas ganas locas de ir a este pais. Muchas gracias por tu sinceridad al contarlo.
    un saludo.

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  6. Gracias a ti por el comentario! Si tienes la oportunidad de ir no la dejes pasar, merece la pena. Por cierto, Noruega es otro destino impresionante.

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